jueves, 12 de febrero de 2015

Gafas nuevas

La península en la que nos encerramos está llena de discos y de libros, apenas se ve la televisión y estamos empezando a descubrir lo de ver series. Soy feliz. Pero es cruzar los Pirineos y todo eso desaparece. No hay nada, sólo caretas, lobos aullando y viejas en corrillos. Se me tuerce el gesto. Vuelvo a casa y tardo horas, a veces días, en cambiar de humor. Debería revisarme la vista: no todo puede ser tan gris al otro lado.

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