martes, 3 de febrero de 2015

21 días seguidos

Hace un par de semanas estuve en una fiesta en casa de una amiga y una de las cosas de las que se hablaron en los corrillos fue de hacer ejercicio. “Dicen que, si haces algo durante 21 días seguidos, se convierte en costumbre”. Esa frase se me clavó como una pala en la arena y ahora, mientras escribo esto, estoy sacando tierra del suelo, cavando poco a poco un agujero. 21 días seguidos de ejercicio no hacen a nadie una persona sana. 21 días seguidos sin fumar no te convierten en exfumador. 21 días sin beber no te libran del alcoholismo. 21 días seguidos no hicieron a Samanta Villar mejor periodista. 21 días seguidos escribiendo no me harán escritor.

La mejor enseñanza de los cinco años de carrera de Periodismo fue ésta: “Para escribir bien una página hace falta haber leído 10.000 libros antes”. No llegaré a esa cifra nunca, pero todo el mundo miente, así que creeré que ese profesor cuyo nombre no recuerdo estaba exagerando.


Venga, Pedro, 21 días seguidos escribiendo. 21. No es nada. Después, ya se verá.

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