Ni cuatro días han pasado y ya he faltado a mi compromiso de
escribir todos los días en el blog. Voy a poner el culo en pompa contra la
pared y voy a azotarme. Yo, si cometo un fallo, me fustigo, no celebro mi
cumpleaños cantando horteradas con los colegas del trabajo. Si dejo que el
vecino me folle en el rellano, no estoy deseando bajar a la calle, subirme a un
bus e irme al karaoke a cantar, ni dejo que me graben y lo suban a Internet
para que todo el mundo vea la enculada y lo mal que canto.
El Real Madrid está secuestrado por el carácter y el juego
de Cristiano Ronaldo, un tío capaz de meter por temporada más goles que algunos
equipos, pero al que le cuesta tirar del equipo cuando las cosas van mal. Da la
impresión de que si falla la primera vez que recibe el balón en un partido, las
cosas van a ir mal dadas para él. Eso afecta a todo el equipo, al que le toca
cocer el encuentro sabiendo que uno de los garbanzos está oscureciéndose poco a
poco.
Sin embargo, lo del partido de ayer contra el vecino no
tiene que ver sólo con él. Ninguno estuvo bien y ellos fueron una roca. Eso es
un cold fact, como también lo es que el Real Madrid sigue líder y que no todo está perdido todavía.
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