domingo, 8 de febrero de 2015

Nos vemos allá arriba

No puede haber cosa menos honrada que hacer una reseña de un libro sin haberlo leído. Es todavía más falso que retuitear enlaces en los que ni siquiera se pincha, o poner a parir grupos de música porque son para modernos.  La cosa es peor todavía si haces “book dropping”, dártelas de haber leído mucho soltando títulos de libros porque sí. 

Pues, para finiquitar el asunto rápido, se hace saber que Nos vemos allá arriba, de Pierre Lemaitre, es un novelón de cuatrocientas y pico páginas que te puedes leer en una tarde de invierno sentado en el sofá mientras ponen en la tele la gala de los Goya. Todavía no me lo he terminado, voy por la mitad, pero parece mentira que sea un libro de este siglo. Está escrito como cuando las novelas de mil páginas se escribían a mano o, como mucho, a máquina. Nada de tener que leer frases girando el libro, ni distintas tipografías o colores. Cada párrafo cuenta algo, no hay pajas mentales ni circunloquios para hablar de una mutilación –horrible, por cierto-.

Atrapa como un best-seller. Hay guerra como en Guerra y Paz. Hay pijos estirados franceses como en la pérdida de tiempo que es En Busca del Tiempo Perdido. Está el ganador del premio “torpe del siglo XX”, que cada vez que intenta arreglar algo, se hunde un poco más en el fango, como si lo hubieran sacado de Crimen y Castigo. Hay un malo, malísimo, que parece sacado de Los Miserables. Y hay un monstruo que, de grotesco, hace hasta gracia.


Ale, una reseña sin acabar un libro, que es lo peor de éste: que se acaba.

No hay comentarios:

Publicar un comentario