martes, 30 de junio de 2015

En cuanto lo sepan, estás acabado


“Existe toda una clase de escritores que no quieren que sus libros se lean. Hasta cierto punto, eso explica su prosa enloquecida. Si formas parte de esa clase de escritores, expresar lo expresable no es la razón de que escribas. Hasta resulta vagamente embarazoso que te entiendan. Lo que quieres expresar es la violencia de tu deseo de que no te lean. Es la fricción del público lo que enloquece a los escritores. Esa gente va a leer lo que escribas. Y cuanto más entiendan ellos, más vas a enloquecer tú. No puedes permitir que sepan de qué estás escribiendo. En cuanto lo sepan, estás acabado. Si formas parte de esa clase, lo que tienes que hacer es o no publicar o asegurarte del todo de que tu obra deje a los lectores tirados por los márgenes. Esto no es solamente lo que permite que exista literatura, sino que también es indispensable para tu salud mental.”
Don DeLillo, en La Estrella de Ratner, definiendo la longitud de una zancada más larga que la mía.
Voy camino a la locura y, aunque todo me tortura, sé querer.
Es imposible.
Es como, si al final, tuviera miedo de volver a empezar.

lunes, 16 de marzo de 2015

Pájaro

El pasado se esconde en las tinieblas de nuestras vidas. Tiene una paciencia infinita, a sabiendas de que todo lo que hemos hecho, y todo lo que hemos dejado de hacer, regresará sin lugar a dudas para atormentarnos en el último momento.

Es una verdad como un puño de Charlie Parker, Bird, el detective de John Connolly, un personaje que mata por cualquier razón –justificada o no- y escucha a los Jayhawks y Ryan Adams. Para él, los días son soleados o de tormenta, salvo los menos que, como mucho, están nublados. Aguanta poco sobre el filo de la navaja y siempre acaba cayendo al abismo, donde le esperan los monstruos del pasado y a donde van los que envía allí a tiros para esperarle la próxima vez que caiga.

Sabe que están ahí y nunca se irán, como si su creador le hubiera marcado a fuego la seña irlandesa del catolicismo y la culpabilidad, de la que es tan difícil desprenderse. Camina, cae –o lo tiran-, se vuelve a levantar y vuelve a caminar. Como a los que somos de carne y hueso, unas veces nos cuesta más levantarnos y otras veces menos, pero siempre hay que recuperar la verticalidad y volver a andar, por mucho que duela, porque lo mejor siempre está por llegar.


*Me ha sido imposible escribir 21 días seguidos. Todos sabíamos que iba a pasar*

jueves, 12 de febrero de 2015

Gafas nuevas

La península en la que nos encerramos está llena de discos y de libros, apenas se ve la televisión y estamos empezando a descubrir lo de ver series. Soy feliz. Pero es cruzar los Pirineos y todo eso desaparece. No hay nada, sólo caretas, lobos aullando y viejas en corrillos. Se me tuerce el gesto. Vuelvo a casa y tardo horas, a veces días, en cambiar de humor. Debería revisarme la vista: no todo puede ser tan gris al otro lado.

miércoles, 11 de febrero de 2015

El día de los muertos vivientes


“No puede ser verdad, parece que lo han sacado de una película”. Delante de nosotros, en el carril derecho, había una furgoneta de una empresa de higienización de escenarios traumáticos. He tratado de maniobrar para acercarme y hacerle una foto para enviarla a mis amigos, y luego ver la cara del conductor, pero después he pensado que si seguía haciendo el imbécil con el coche por López de Hoyos, los protagonistas del escenario violento podíamos ser nosotros.

¿Quién es Pedro Sánchez? ¿De dónde salió Susana Díaz? ¿Por qué es tan importante Tomás Gómez? El primero tiene el mismo carisma que un percebe y nadie sabe de dónde salió. La otra es tan bruta que parece que mastica nueces enteras, con la cáscara incluida, y es heredera del paletismo español más auténtico. Y el otro es un político nefasto, incapaz de sacar de la carretera al rival, un partido para abueletes dirigido por viejecitos como Ana Botella. Puaj.

Puede que la furgoneta del primer párrafo viniera de la Plaza de Callo, donde han tardado poco menos de una hora en concentrarse todos los parleños de Tomás Gómez para dar la pataleta y quedar expuestos ante Pedro Sánchez, quien seguro ha imaginado una boda roja sentado en el sillón mientras veía cómo La Sexta le lamía la herida del ojete al depuesto.

A todo esto, en medio del barullo, se ha abierto un sarcófago en los sótanos de Ferraz y de él ha emergido la enjuta figura de Rafael Simancas. A su lado, se han removido en sus respectivos sepulcros Trinidad Jiménez y otras ilustres figuras del socialismo underground. “¿Por qué tú, Rafa, y no yo?”, se ha escuchado decir a una voz mortecina que provenía del interior del ataúd de Almunia.

martes, 10 de febrero de 2015

Remover la quijotera


A lo mejor no debería sentarme a intentar parir algo a las once de la noche. A esa hora, o me voy a la cama, o escucho música, no me pongo a remover la quijotera.