lunes, 22 de febrero de 2016

Instrumental

Se supone que, después de escuchar el despertador a las cuatro y media y levantarme, después de haber agotado dos veces la batería del móvil a base de mensajes de Whatsapp, llamadas y emails, después de salir del trabajo varias horas más tarde y seguir hablando a través del manos libres del coche en el camino a casa, después de ir en autobús y mantener conversaciones laborales delante de todo el indiscreto y numeroso pasaje, llegar a casa después y tener que seguir pendiente del teléfono y el ordenador, después de eso y más, se supone que tengo que sentarme a escribir la novela que nunca terminaré, sin estar muy seguro de si las comas están bien puestas, o de si tiene sentido, y mientras hierven en una olla sobre la vitro media lombarda y un par de patatas con la campana extractora haciendo el mismo ruido que un 747 en pleno vuelo.

Instrumental es el resultado del producto de la masa de ego concentrada en las cuentas de Instagram, Facebook y Twitter, al cuadrado, de un maníaco depresivo.

Aún así, hay que leerlo.  

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